Los Servidores de la Luz | La magia de la naturaleza

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 Mis [email protected] [email protected] Como siempre ; aquí con todos vosotros , y sobre todo preocupada por los cambios de nuestra era; !!Si !!es algo muy anunciado ¿ pero aunque este tan anunciado? el alma se entristece pensando en todas las desgracias que podemos evitar y no estamos preparados , o no sentimos que lo estamos ; este tema lo presento con la introducción de este libro ; (( Los Servidores de la Luz )) espero que con su lectura podamos encontrar un poco de entendimiento a los cambios que se están realizando en nuestras vidas y en nuestro espíritu... y que no sintamos que estamos solos ; pues no lo estamos !! la luz esta con nosotros!!..

RHEA POWER;  Rhea Powers, conocida terapeuta transpersonal nortea­mericana, actualmente vive y trabaja en Alemania. Se inicia como especialista en terapias de regresión a vi­das anteriores, desarrollando posteriormente su propio méto­do llamado "Clearing", que consiste en liberar al paciente de entidades o energías astrales. Estas experiencias se relatan detalladamente en su pri­mer libro publicado en Alemania bajo el título "Heimkehr ins Licht ("Volviendo a la luz").  El libro cuya traducción presentamos, llamado en inglés "L.ightworkers beyond!" y en alemán "Aufruf an die Lichtarbeiter", es un alegre y sabio llamado a todos los activos "servidores de la luz" de Acuario, instándolos a unir e inten­sificar sus esfuerzos. Fue traducido del inglés al castellano por Caroline Brostrom de Bacchiani.

INTRODUCCIÓN

Eres un servidor de luz. Tu misión en la Tierra es despa­rramar luz, aportar alegría y festejo. Estás aquí para partici­par en la finalización de la dualidad, para aportar luz en el corazón de los demás. Nosotros, en el planeta Venus —y mi­llones de otros seres como nosotros— unimos nuestras con­ciencias con las vuestras para que acabe el mal en la Tierra. Ha llegado el momento de avanzar con rapidez. El cambio se está acercando. Con tu ayuda la destrucción del planeta puede ser evitada. Con tu ayuda la limpieza puede ser he­cha en la conciencia y no como destrucción física. En este li­bro exploraremos las dimensiones de quién eres; descubrirás tu verdadero Yo. Estamos contigo.

CAPITULO 1 ( EL SER)

Imagínate la nada. Imagínate el todo. Uno no puede imaginarse completamente ni lo uno ni lo otro. Imagínate, entonces, una bola, una esfera de pura luz, de perfecta ar­monía, de energía pura. Imagina que eso es todo lo que existe. Es al mismo tiempo todo y nada. Debido a que es to­do, no puede existir ninguna otra cosa ;;En la nada no existe el tiempo, ni la forma, ni el espacio, ni la distancia. Sólo existe el Ser. En el Ser no existe la expe­riencia, ni siquiera de sí mismo. Es decir que el Ser no puede experimentarse a sí mismo porque es todo lo que existe, y porque no hay nada que lo pueda reflejar, nada que lo pue­da describir. El Ser, Dios —si así desean llamarlo— se divi­dió en millones y miles de millones de partes de sí mismo, para experimentarse. Cada una de esas partes puede imagi­narse como una chispa, un holograma de la totalidad, que todo lo refleja y, sin embargo, se halla separada. Y en la se­paración el Ser puede experimentarse a sí mismo. Puede co­nocerse. Puede jugar un juego. El juego que concibió incluye a la Tierra. Comprende miríadas de otras realidades físicas y millones de miríadas de realidades no físicas (que según al­gunas doctrinas, con frecuencia se llaman Bardos), otros campos de conciencia, áreas de la creación que están más allá de los términos físicos normales. Cada parte del Ser, cada una de estas chispas, eligió ca­minos y juegos para conocerse a sí misma. La Tierra es una manifestación. Es, en sí, una chispa. Tiene su propia concien­cia y su propia forma. Esto sucede con todos los planetas y con todas las realidades físicas. Esto sucede con Todo, ya que en última instancia, no existe nada más que el Ser.; Algunas de las chispas se manifestaron como almas hu­manas. Las almas humanas están ligadas al planeta Tierra. Tú, que estas leyendo este libro, te decidiste a manifestar tu propio ser como ser humano, como una forma humana que existe sobre el planeta Tierra. Elegiste venir aquí. Este es el lugar que elegiste para manifestarte y darte forma a través de tu propio juego. Tú generas esta realidad ahora. ; En esta realidad hay muchos, muchos niveles de con­ciencia. Este libro debería ampliar tu conciencia a otro nivel, un nivel que va más allá de los que experimentas al leer es­tas palabras. Al final de este libro, esa conciencia (la concien­cia de tu propio ser) se habrá ampliado y comprenderá una manifestación multidimensional de lo que llamas Verdad o Realidad Superior.

En el juego que eligieron los seres humanos, en su tiem­po hubo un lugar que se llamó Tierra. El tiempo, la distancia y la forma surgen y se relacionan todos con la experiencia humana sobre el planeta Tierra. Cada uno de los tres son vi­vidos, experimentados o vivenciados de manera única y particular por cada uno de los seres humanos. Es decir, que tu percepción de la realidad no puede jamás ser igual, o ma­nifestarse de la misma manera que la de otro ser. Esa es la alegría de las miríadas y miles de millones de chispas. Cada chispa refleja y complementa a las demás. Entonces, mien­tras tú puedes descubrir partes o aspectos de tu propia chis­pa —de tu propio Ser— en todas las demás manifestaciones físicas y quizás también en las no físicas, aquellas chispas, que tú defines como "no yo", en realidad son partes tuyas, que reflejan aspectos tuyos, que no podrías ver de ninguna ; otra manera salvo a través de sus reflejos. Los reflejos (como los del espejo) completan tu conocimiento acerca de quién eres, y si los incorporas, eso implica una ampliación y un en­sanchamiento de tu ser, y así puedes manifestar más ínte­gramente y más completamente las miríadas de posibilida­des multidimensionales a las que tienes derecho. En ese juego que los seres humanos están jugando sobre la Tierra, hay una nube, una nube de sufrimiento, una nube de dolor, una nube de miedo, que rodea la experiencia hu­mana. Ese sufrimiento, ese dolor y ese miedo han alcanzado un punto crítico. Un punto en que se hace necesario un cam­bio. Este cambio se describe a veces como salto de los polos: es decir, como un desplazamiento de la polaridad, de la po­laridad entre el mal y el bien. De acuerdo con las bases del juego de la dualidad, que fue concebido por el pensamiento humano, pareció necesario que para poder conocer el bien, había que concebir su opuesto, o dicho de otra manera, den­tro del sistema de pensamiento humano se creyó que para poder conocer a Dios o lo bueno, era necesario concebir el mal. Era necesario para transitar o atravesar la vida. Se de­mostró varias veces que lo malo es la lectura inversa de vi­vir**, y esto constituye una inversión del verdadero sentido de la vida, lo que trajo el mal a la experiencia humana sobre el planeta Tierra. El verdadero sentido de la vida, de la for­ma, del espacio, de la conciencia individual es alegrarse, fes­tejar y regocijarse de todo lo que es posible en todas las di­mensiones.

En el pensamiento humano se concibió la necesidad de la dualidad bueno-malo. El miedo, el sufrimiento y el dolor se alinean todos bajo el polo que llamamos malo. No es ne­cesario experimentar el mal para conocer el bien. El despla­zamiento del eje polar que le fuera predicho a la Tierra ha­ce ya mucho tiempo, se trata en realidad de un desplaza­miento en la polaridad, es decir, un alejarse de la polaridad, un desprenderse de la aparente necesidad de experi­mentar el mal y por lo tanto, de hecho, manifestarlo, como lo han hecho los seres humanos, para poder conocer el bien, o a Dios. Este desplazamiento se está acercando muy, muy rápidamente. Si se eleva la conciencia del planeta —y el potencial para ello está dado y se está haciendo evidente sobre el planeta de muchísimas formas y bajo muchísimos sistemas— cuan­do este desplazamiento ocurra y las personas dejen de recla­mar y buscar el mal (en una mal entendida esperanza de así poder conocer el bien), entonces no habrá ninguna destruc­ción, ninguna catástrofe, ningún aniquilamiento masivo, ningún Armagedón, ninguna ruptura. Sin embargo, es una elección que cada una de las chispas debe hacer por sí mis­ma. Es muy cierto que si una gran cantidad de chispas, o al­mas, o conciencias sobre este planeta deciden alejarse o se­pararse del polo descrito como malo, la destrucción puede evitarse. Este libro tiene como meta el darte la posibilidad de hacer esta elección conscientemente, de enfrentarte a tí mismo con esa decisión y seguirla, llevándote hacia Dios. Hay muchos, muchos sistemas de pensamiento que fue­ron difundidos en este planeta. Existen muchos sistemas de pensamientos religiosos, filosóficos, psicológicos y popula­res que han manifestado y han marcado tu concepción del mundo. Te pedimos que escuches estas palabras que estás leyendo, más allá de estos sistemas; que te eleves por enci­ma de los filtros normales de tu experiencia para permitirle a aquella parte en ti, que yace más profundamente en tu esencia, que al leer estas palabras pueda escuchar la Verdad. Si eres católico, entonces te pedimos que por este instan­te experimentes el verdadero catolicismo, la universalidad del bien. Si eres budista, te pedimos que le abras tu corazón al amor de Buda y así puedas escuchar la Verdad en estas pa­labras. Si eres confucionista, entonces te pedimos que dejes a un lado ese sistema que quiere proscribir tu experiencia y permitas que Confucio le hable a tu corazón. Te pedimos que pongas a un lado todos los sistemas a través de los cuales has percibido generalmente la realidad. Te pedimos que es­cuches con mayor profundidad, más profundamente que con cualquier sistema que se haya hecho parte de tu conciencia en tu experiencia como ser humano sobre este planeta.

Y así, déjanos emprender juntos el viaje desde la luz, desde el todo, desde la nada en ese instante en que comen­zaron el tiempo, el espacio y la forma, a este instante preciso en que sostienes este libro entre tus manos. Parte del juego, que ustedes como seres humanos han concebido, es el de vencer el sufrimiento, el dolor y el mie­do. Estas experiencias sobre el planeta eran parte de las lec­ciones que eligieron aprender. Estas experiencias se hallan unidas a la regla de juego que ustedes eligieron jugar. Ya no son necesarias. La Tierra grita, gime, aúlla. La Tierra misma ya ha tenido más que suficiente de estas experiencias, y de­sea ahora cambiar su polaridad, desplazar el eje, retirarse de la dualidad de bueno-malo. No te asustes. El desplazamiento tendrá lugar en la con­ciencia o como manifestación física. El desplazamiento en sí mismo es inevitable. De qué manera se manifieste, depende de ti y de tus hermanos y hermanas, de las demás chispas de luz aquí, que se manifiestan en forma física. Existen algunos entre ustedes que han venido a este planeta sólo para coope­rar en el desplazamiento. Tú has venido (o fuiste enviado) para estar disponible para el desplazamiento de la concien­cia. Tu estadía sobre este planeta comenzó hace muchos, muchos millones de años. El plan para el planeta Tierra ha sido concebido muy cuidadosamente. Recién ahora recibes una idea de tu rol en este plan. Aquellos de ustedes que se hallan aquí para coo­perar en el desplazamiento de la conciencia perciben, al le­er estas páginas, un tono muy familiar. Este conocimiento les estuvo vedado en su total extensión hasta ahora. Esto también forma parte del plan, parte del juego que ustedes y nosotros inventamos en el comienzo del tiempo. Al dividirse, al separarse del todo, cada chispa vivió, sin­tió, experimentó su propio aislamiento. En ese aislamiento yacía la experiencia del dolor, de la separación (ya que el do­lor y la separación van de la mano). Cuando uno se experi­menta como separado del todo, en ese aislamiento uno expe­rimenta el dolor y el sufrimiento. La ilusión del dolor es la ilusión de la separación. Esperamos que a través de estas pá­ginas, descubras que tu experiencia personal de separación (y con ella el dolor y el sufrimiento), sólo fue una ilusión.

La fuente de todo sufrimiento es estar separado de Dios. Los seres humanos se separaron ellos mismos de Dios en su interior. Le corresponde a este tiempo el abrir totalmente vuestra conciencia para experimentar la esencia de vuestro propio ser. Esta esencia es Dios. Ninguna dualidad, ninguna experiencia del mal es necesaria para poder llegar a conocer la Verdad acerca de lo que ustedes son. Son una chispa de Dios, un holograma que comprende todo, que existe en to­dos lados, que refleja todo. Ustedes son conciencia, energía pura, luz. Nosotros, los del planeta Venus y otros de nosotros en miríadas de diferentes dimensiones, físicas y no físicas, he­mos seguido la evolución del planeta Tierra y de la concien­cia humana. El experimento de la dualidad ha llegado a su máxima expresión. La prueba de ello es la amenaza de una destrucción atómica que se halla presente ahora. Esta catás­trofe tendrá lugar si el distanciamiento o el alejamiento del polo del mal no se completa en este siglo. La manera en que colectivamente decidan manifestarlo sobre la Tierra no puede considerarse ni buena ni mala. Es más ventajoso si eligen un desplazamiento en la conciencia en vez de elegir una catástrofe física. Si sobreviene la catás­trofe, es decir, si una porción lo suficientemente grande de la conciencia colectiva no elige el desplazamiento de la con­ciencia hacia Dios, hacia el Bien, hacia la Energía Pura, en­tonces esa energía —que el ser humano, aferrándose a la dualidad, ha sintetizado y comprimido dentro de la bom­ba—, será la manifestación de la opción por la dualidad. Cuando suceda el desplazamiento, como manifestación del mismo, es posible que grandes zonas del planeta cambien su fisonomía. Es posible que desaparezcan en el mar ciudades enteras a lo largo de la costa americana y asiática. Aunque parezca terrible visto desde todos los aspectos, esto será la manifestación de la purificación de la conciencia. Aquellos que colaboran con la purificación elevando la con­ciencia, no tienen que temer los desplazamientos físicos de la superficie de la Tierra. La extensión del desplazamiento aún no está determina­da. Es por eso que no concuerdan las profecías al respecto. Los desplazamientos sobre la superficie del planeta refleja­rán el grado logrado de distanciamiento de la dualidad, la distancia a recorrer hacia el polo de Dios, hacia aquel polo llamado Dios. Si la conciencia sobre el planeta decide afe­rrarse a la dualidad, entonces la destrucción será total y la Tierra misma se desintegrará.

La dualidad es la experiencia de la separación. La duali­dad es la fuente del dolor. El aislamiento que se vive en el ámbito de la dualidad es el dolor de la separación de Dios. El mal no es necesario para conocer a Dios. Todo lo que es necesario es Unidad, Ser. Este conocimiento del Ser, de la Unidad o del Todo, es propagado por varias escuelas y gru­pos que están apareciendo ahora. Estos grupos son una par­te de lo que se llamó la dulce conspiración. Es una conspira­ción porque fue planeada hace eones de años, cuando co­menzó el juego. Si perteneces a esta confabulación, si eres parte de la conciencia que eligió como misión venir en este tiempo al planeta para asistir y cooperar en la elección que debe hacer la conciencia humana en este momento, entonces lo sabrás al final de este libro. Te invitamos a descubrirte.

CAPITULO 2 (VENIR A LA TIERRA)

En el comienzo eras una de las chispas que se separaron del Ser. Al decidir venir a la Tierra y conocer lo que es "ser" humano, también optaste por una conciencia humana. La conciencia humana incluye todas las notas de todas las ex­periencias que has vivido como chispa individual. La con­ciencia humana tiene, además, acceso a todas las experien­cias que cada una de las otras chispas-humanas y no huma­nas han vivido. Todas las chispas existentes en todas las di­mensiones están conectadas a una Conciencia Universal. Tú puedes conectarte a través de tu conciencia individual a la Conciencia Universal. Así es como está escrito este libro. Po­sees el poder de conectarte a la Conciencia Universal en cualquier instante en que estés dispuesto a liberarte y tras­cender tu conciencia individual. Tu conciencia individual contiene una serie de sistemas de pensamiento, una serie de estructuras mentales, una serie de combinaciones. A estos sistemas mentales, estructuras y ligaduras, con frecuencia se los llama karma. Con tu elección de venir a la Tierra habiendo optado por una conciencia humana, también optaste por experimentar o conocer aquello que se denomina karma. El karma es una parte de la ilusión, que va unida a la ilusión llamada Tierra. La cadena de ilusiones que has elegido conocer, es única pa­ra tI. Los sistemas, estructuras y asociaciones que tu concien­cia ha formado, y que aún forma, son exclusivamente tuyos. Sin embargo, a pesar de ser únicos, existen estructuras de es­tructuras. Aquellas que has adoptado, han formado tu per­cepción del mundo, y tu percepción del mundo ha creado tu realidad. De la misma manera en que te es posible dejar atrás tu conciencia individual para conectarte con la Con­ciencia Universal, puedes elevarte por encima o trascender tus propias estructuras. Eso quiere decir que puedes elevarte por encima de tu propio karma personal; es decir, que tu es­tadía en el planeta Tierra fue elegida por razones muy preci­sas, que corresponden específicamente a tu destino. Tu des­tino ha sido creado por ti y para ti a partir de las estructuras que elegiste adoptar.

Cuando estando aún en la Conciencia Universal, decidi­mos diseñar y planear el juego —aquel que tiene que ver con la Tierra y la humanidad— también previmos el consi­guiente juego de la dualidad del bien y del mal. Fue un ex­perimento. Fue una cadena de experiencias que cada uno de nosotros y todos juntos inventamos, para movernos hacia el polo más alejado de Dios. Ese movimiento ha llegado a su punto máximo de distanciamiento, y ha llegado la hora de volver. Ahora le toca a este tiempo concluir el sistema de la dualidad. Este sistema ha formado parte de la conciencia humana durante tanto tiempo, que el desprendimiento de este sistema provoca mucho miedo y resistencia. En cada conciencia humana existe la idea de que el des­prendimiento del sistema de la dualidad (es decir, el dejar de elegirse experiencias que describimos como malas), con­ducía a la destrucción del individuo. El individuo se ha identificado tanto con este sistema, que ha perdido su pro­pia experiencia de conexión con lo Universal, con Dios y con la Verdad. La oposición al desprendimiento de la dualidad, la resis­tencia a alejarse del mal debe cesar. Tu propia resistencia a tu propio desprendimiento del mal, tu fijación a aquellas estructuras mentales que han llevado a la guerra y al hambre, a los problemas ambientales y a la destrucción sobre el pla­neta, deben ser abandonados. Tienes la opción y la oportuni­dad de elevarte por sobre estos sistemas, por sobre tu propia conciencia individual y el apego a las estructuras de la dua­lidad, para trascenderlas y conectarte con el Ser original que hay en ti, el que te refleja, te ilumina y te llena. Cuando el planeta Tierra fue llamado a su existencia por nuestra creación colectiva, cuando el juego de la dualidad fue concebido (el juego del bien y del mal), para que así los seres humanos a través de su estancia sobre el planeta pudieran elegir esa experiencia, también previmos este tiempo. Cuan­do el polo que describimos como el mal, alcance su máxima expresión, su punto más alto, será necesaria una ruptura, un cambio. Ese tiempo ha sido alcanzado en este siglo. Los que han venido al planeta para colaborar en el retomo al polo de lo bueno, están siendo llamados ahora, a través de estas pági- nas, a recordar sus propios seres, su propia misión. La misión es, asimismo, parte del juego que ustedes han eIegido.

La finalización del juego no tiene ninguna significación definitiva. Nosotros, como sucede siempre, elegiremos darle una nueva forma. La misión no es significativa. No es nin­guna carga. Para ustedes, es una oportunidad para decidirse a elegir, individual y colectivamente, la experiencia de Dios. Esta elección es una alegría. Estas páginas te muestran un camino hacia tu propio corazón. La meta final es Dios. El tiempo y el espacio son ilusio­nes; por eso no importa cuánto tarden en llegar a Dios, ya que en última instancia el tiempo no existe. El dolor, el sufri­miento y el miedo ya han cobrado su tributo de la existencia humana. Uno ya no puede participar del sentido de la vida, que implica conocer la alegría y conocerse totalmente, si uno se llena de dolor y de sufrimiento. Estas cosas han sido parte de nuestra creación conjunta. Fueron reflejos de las poten­cialidades del Ser. Cada ser que alguna vez se haya manifestado sobre el planeta Tierra, colaboró en la creación del polo del mal. Cada ser sobre el planeta (y también aquellos que vengan en generaciones futuras —en caso de que las haya—) ya ha re­flejado la parte de sí descrita como mala. Ha llegado el mo­mento de reflejar totalmente el polo opuesto, el polo llama­do bueno. Existe ahora sobre el planeta Tierra la oportuni­dad de alejarse del mal, del dolor, del sufrimiento y concluir la guerra, y devolverle al gimiente planeta Tierra su propia bondad. La opción por el bien, la opción por Dios, por la alegría y el festejo es una decisión que tú, como individuo, tienes la oportunidad de elegir. Debido a que tu conciencia indivi­dual se halla conectada a la Conciencia Universal, la elec­ción que tú hagas tiene un efecto sobre todas las demás for­mas humanas y no humanas. Es por eso que te pedimos que mires dentro de tu propio corazón y veas qué elección deseas hacer.

Los que vinieron al planeta hace eones, afirmaron que cuando llegara la oportunidad se decidirían a traer alegría y a anular el sufrimiento. Ustedes se hallan ahora ante esa elección. Nuevamente tienen la oportunidad de cumplir las promesas que una vez hicieron. Esta elección tiene varios as­pectos. Dan fe de ella en vuestra vida diaria, en vuestros pensamientos, en vuestro trabajo, en vuestras relaciones. Ca­da momento es para ustedes una oportunidad de elegir nue­vamente. Al mismo tiempo, con vuestra decisión de venir al planeta en un momento en que el planeta mismo (en que la Conciencia Universal unida al planeta Tierra) decide hacer esa elección, han decidido hacerse presentes, también han optado por colaborar en el gran salto que ahora se acerca. La forma particular que tome vuestra colaboración en este salto puede ser muy variada. Inclusive puede ser muy diferente de la que imaginaron originalmente. Sin embargo, tu partici­pación es imperiosa. En el sistema descrito como karma, es decir, en el siste­ma unido a la conciencia individual humana en el transcur­so de las experiencias que uno se creó, se tomaron decisio­nes precisas. Esas decisiones conforman y regulan las expe­riencias que uno crea de allí en adelante. Con el conocimien­to de que uno forma lo que viene, realidades más amplias implican decisiones más amplias. Estas decisiones se apoyan unas en otras. Forman estructuras. Forman tu percepción del mundo. Tu percepción del mundo no sólo es lo que te permite conocer tu realidad sino que también es lo que la crea. Con tu elección de venir a la Tierra, optaste por formar parte de este sistema. El sistema fue muy útil. Te dio la posi­bilidad de conocer muchos, muchos reflejos del Ser. Cada elección hecha por ti, de formar parte de una realidad parti­cular, te permitió conocer aquella parte tuya que refleja esa realidad. Tu elección fue exclusivamente individual; sin em­bargo, estaba unida a tu conciencia humana, es decir, a la ilusión de la separación.

La conciencia humana se experimenta como separada y aislada de las demás, encerrada en el sistema de la dualidad. La dualidad como sistema se origina en una división, es de­cir, en la separación. Esta separación existe también en vues­tra experiencia de Dios o de lo bueno, es decir que en vues­tros sistemas humanos vivís a Dios y a lo bueno como sepa­rados de ustedes. Esto es una ilusión. No es cierto. Esto yace en el sistema de la dualidad. Este sistema ha cumplido su misión. Te permitió conocer reflejos del Ser, conocer miría­das de realidades que de otra manera no hubieras podido llamar a la existencia y, por lo tanto, no habrías podido reco­nocer como partes de tu ser. Finalmente, el mal no es malo. El mal fue parte del ser, ha reflejado el potencial de expe­riencia, y ahora esa parte del reflejo del Ser llega a su fin. Ahora existe la posibilidad de que esa parte del sistema se pliegue y así desaparezca. Estás invitado a colaborar en el juego que contiene la finalización del mal. Eres una chispa de luz que eligió manifestarse en forma física sobre el planeta Tierra. Otros elegimos otros tableros de juego. Algunos de esos tableros existen en el espacio físi­co y pueden ser descritos como planetas. La forma física se manifiesta en una inmensa variedad en todas partes de este Universo y en otros universos en otras dimensiones. Los que se encuentran sobre la Tierra, han elegido junto con el "ser" humano, una conciencia humana. La conciencia humana, en su experiencia sobre la Tierra, se halla ligada al sistema del karma. La participación en el sistema del karma preestablece decisiones dentro de la conciencia personal, ba­sadas en decisiones pasadas. Debido a que la conciencia per­sonal humana se halla acoplada a la Tierra, las decisiones que adoptaron de las cuales surge la estructura kármica que ustedes mismos han creado, están limitadas a la experiencia sobre este planeta. Ustedes han tomado muchas, muchas otras decisiones en otras dimensiones, tanto físicas como no físicas. Muchos de ustedes han tenido existencias sobre otros planetas, en formas que se asemejan a la humana. Muchos de ustedes tuvieron experiencias en otras formas. Las for­mas no son importantes. Lo importante es la conciencia o el nivel de conciencia que habitaba cada forma física. Muchas de las formas que adoptaron en otros espacios y otras dimensiones, les parecerían extrañas desde el punto de vista humano. Sin embargo, estas formas pueden haber teni­do una conciencia mucho más abierta y despierta que la que ustedes experimentan ahora. Aquellas formas que conocie­ron en otros espacios y otras dimensiones, siguen existiendo. Muchas de esas formas tienen una conciencia que se halla mucho más abierta a la Verdad de lo que se halla vuestra conciencia en vuestra forma humana actual. Aquellas con­ciencias unidas a otras formas, otros planetas, otras dimen­siones de realidad física, se hallaban en fuerte consonancia con el experimento de la dualidad existente sobre el planeta Tierra.

Sobre la Tierra, ha habido muchas controversias acerca de la existencia de vida sobre otros planetas. No sólo hay vi­da sobre otros planetas de este sistema solar, esta galaxia, en el universo de esta dimensión, sino que hay muchos millo­nes de universos en otras dimensiones existiendo a la par del vuestro. Los universos de otras dimensiones se manifiestan en un sinfín de formas y en variadas escalas de manifestaciones físicas y no físicas. Hay vanos niveles de manifestaciones fí­sicas y no físicas. La conciencia no se halla ligada solamente a la forma. Además de otras manifestaciones físicas y de otros universos físicos, existen también conciencias que exis­ten en dimensiones no físicas. ¿Cómo podría ser de otra ma­nera, si al fin todo lo que existe es Ser? Es por eso que todo lleva en sí la conciencia del Ser. Es decir, que todo es una parte de aquello que ustedes han llamado Dios. La conciencia de todas las dimensiones de formas físicas y no físicas, la Conciencia de la Unidad, ha estado observan­do el experimento de la dualidad que se lleva a cabo sobre la Tierra. La Conciencia ha estado observando. ; Muchas otras formas físicas, es decir, la conciencia liga­da a muchas otras formas físicas en otras dimensiones, ha observado la lucha dentro del sistema de la dualidad, exis­tente sobre la ( Tierra ). Esta conciencia ha estado mirando. También, en un sentido muy real y físico, ha estado obser­vando desde algo que ustedes en esta galaxia llamarían esta­ciones espaciales volantes, así como también, desde la con­ciencia no física, tanto desde dentro como desde fuera de vuestra atmósfera. Las apariciones físicas de Objetos Vola­dores No Identificados sobre y cerca de la superficie del pla­neta, son absolutamente reales. Su presencia representa la simpatía y el apoyo que la Unidad le brinda a la Tierra en su lucha con la dualidad. A la conciencia humana siempre le ha costado mucho imaginarse la vida fuera de su propia forma, vida, o con­ciencia, que existe en otras formas y otros lugares. No es ne­cesario que teman a la conciencia de otros universos, de otras formas físicas. El experimento de la dualidad está limi­tado a la vida sobre la Tierra. Eso significa que las formas fí­sicas no ligadas a la Tierra no participan del experimento del bien y del mal. Es por eso que vuestros hermanos y herma­nas en todos los planetas no desean nada malo a la Tierra. El mal no existe en sus conciencias. Muchos de ellos han elegi­do experiencias de vida anteriores dentro del sistema huma­no sobre este planeta. Por eso están familiarizados con la dualidad en la mente humana. Muchos de ellos vinieron du­rante un tiempo a este planeta, para conocer lo que es "ser humano", para que en el tiempo del desplazamiento, cono­cieran acerca de los mecanismos en juego dentro del siste­ma. Se prepararon, como ustedes, para colaborar en la fase siguiente de la experiencia sobre la Tierra.

Vuestros hermanos y hermanas de otras dimensiones y otros universos y de otros planetas dentro de vuestro siste­ma —ya que nos hallamos en vuestro sistema, si bien no en vuestra dimensión— han venido para ayudarlos y apoyarlos a lograr la elevación del nivel vibratorio de la conciencia so­bre la Tierra, de manera que la dualidad, que sostiene el sis­tema del bien y del mal, pueda concluirse. Existen otros sistemas de realidad física, otros planetas, otras dimensiones en los que se llevaron a cabo experimentos parecidos al de la Tierra. Estas experiencias en otras dimensio­nes han sido concluidas. Es por eso que conocemos el meca­nismo que está por ponerse ahora en marcha sobre la Tierra. ; Es cierto que el tiempo es una ilusión. El tiempo se halla ligado a la distancia, al espacio y a la forma. Es por eso que en la ilusión de la distancia, del espacio y de la forma, se ha­ce necesario el tiempo. Aquellos otros planetas existentes en forma y espacio, también existieron, pero en el sistema —si bien ilusorio— de tiempo. Es por eso que podemos decir — que aquellos experimentos parecidos al de la Tierra han con­cluido. Dentro de la ilusión, corresponden al pasado. Sin embargo, dentro de esa ilusión, muchos de ustedes que par­ticiparon de esos experimentos tienen en sí recuerdos de destrucción. La destrucción que tuvo lugar en otros planetas, en otros sistemas, en otros experimentos del Ser, no necesita ocurrir so­bre el planeta Tierra. Ustedes lo saben. Han decidido venir a la Tierra para vivir la conclusión de vuestra propia dualidad. Nosotros, los de otras dimensiones —físicas y no físi­cas— les damos para ello nuestro apoyo y nuestro amor, pa­ra que dentro de ustedes puedan terminar con la experiencia del mal. Aquellos de vosotros que existen sobre la Tierra en el sistema del karma, han elegido una estructura de formación de vuestra realidad, basada en decisiones tomadas exclusi­vamente en la conciencia humana, de modo que los que tie­nen en sí recuerdos de catástrofes en otros sistemas y otras dimensiones, no han tomado decisión alguna basada en esas catástrofes. Sin embargo, llevan muy adentro el recuerdo de tiempos pasados. Este recuerdo también ha colaborado a formar vuestra resistencia para cooperar en la elevación de la conciencia de la Tierra. ; Luego de haber elegido el manifestarse sobre este plane­ta en forma humana, dentro del sistema de conciencia de la Tierra, tomaron muchas, muchas decisiones. Estas decisio­nes se limitan a vuestras experiencias sobre este planeta. Sin embargo, el recuerdo de destrucción ha contribuido a vues­tra resistencia. Es difícil para ustedes comenzar de nuevo. Junto con la destrucción, han pasado por la experiencia del fracaso en otros sistemas. Y saben que no existió ningún fra­caso. Todo fue parte del plan que ustedes y nosotros diseña­mos al principio.

Vuestra colaboración es parte del plan. Aquellos de uste­des que participaron de un juego parecido al que ahora se acerca a su fin sobre la Tierra, no necesitan temer ningún fracaso. La experiencia de fracaso es una interpretación. El fracaso existe sólo en la conciencia que lo define como fracasar cada sistema que concluyó en cada dimensión física y no física, formó parte del plan total de la Unidad, parte del plan que nosotros juntos concebimos al principio. Aquellos sistemas que se hundieron en sí mismos, con­tribuyeron a vuestra experiencia del potencial de los reflejos multifacéticos del Ser. Es tiempo de volver a comenzar. Es tiempo de empezar de nuevo. Es necesario que se concluya el sistema de la dualidad conectado a la Tierra. Es tiempo de que esta conclusión se lleve a cabo. Vuestra colaboración en ella es de extrema importancia.;,

Mis [email protected] [email protected] En este temario solo he incluido dos capitulos de este libro tan importante ; me sentire muy feliz de poder publicar los restantes en breve y asi completar la información que esta persona tan especial esta dando al mundo, es para mi un gran honor exponerlo en mi pagina ,, Con todo mi cariño , recordar que siempre estoy aqui LOLI de luz de Necane..

Los Servidores de la Luz

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